SALTO en concierto + Catenaccio

Ambigu Axerquia – Sábado 17 de febrero  2018

Descripción del evento:  SALTO , “Far from the Echoes”    +  Catenaccio  con  La Escala de Richter 

 

Cuando escuchamos hace algo más de dos años a Salto, con su primer disco, aquel que no tenía título pero al que ya todos conocemos como el mítico “Gallo”, descubrimos a un artista muy grande. Gigantesco. Un compositor de una calidad suprema, capaz de algo tan increíblemente complicado como combinar y destilar en un disco o incluso en una sola canción las mejores enseñanzas de los Beatles, Neil Young, Big Star y los Allman Brothers.

 

 

Intentad mentalmente mezclar a Big Star y a los Allman Brothers y os daréis cuenta de que no es sencillo. Juntad en vuestra cabeza a Neil Young y Beatles y os costará imaginar el resultado. Pero si escucháis a Salto os daréis cuenta de que es posible, perfectamente posible. Y que él, un privilegiado, hace que algo tan inalcanzable a primera vista se convierta en una realidad e incluso aparente ser sencillo.

Germán (Salto para los amigos) ha seguido trabajando sin descanso, y se ha permitido en este tiempo construir poco a poco una burbuja completamente aislada del mundo exterior desde la que poder seguir haciendo crecer su propia idea de la música, de sus canciones. Uno diría que casi las ha soñado. Y gracias a eso han terminado naciendo libres, sin reglas, sin depender de nada de lo que hay sonando ahí afuera (que encima es algo parecido a un páramo)… Hasta da la impresión de que ni siquiera se ha planteado en qué año vivimos. Y no tiene ninguna importancia. Por eso su nuevo disco, este apabullante “Far From The Echoes”, es tan sorprendente. Personal y único, pero lleno de referencias, y nunca modestas, como obliga la marca de la casa: aquí se han añadido Costello, America y muchos más. Y por todo eso este trabajo podría calificarse de conceptual, pero no porque siga una pauta preconcebida o una temática determinada, sino porque sólo admite el dictado y el filtro de la calidad más absoluta. Y de la clase. En “Far from the Echoes” hay singles, pero nadie los ha buscado. También hay estribillos, por supuesto, pero a lo mejor varios en una canción o en realidad disimulados en una estrofa prodigiosa. Y hay arreglos, a toneladas, pero sublimes. Como el propio Germán explica, emocionado: “Esa guitarra que parece que está al revés en realidad está grabada al derecho, normal, sin efectos”.

Así todo el rato: el sonido de “Far From The Echoes” parece normal, pero es definitivamente mágico. Lo que suena en él parecen canciones, pero en realidad son sueños. Sí, puede que parezca un disco, pero en realidad es una catedral.

Disfrutadlo.

 

 

Y  después llega los amigos de  CATENACCIO

 

De un modo extrañamente natural – por poco común- las canciones de Catenaccio se erigen cual tótems del  costumbrismo pop, perfectamente adecuadas al formato tradicional y por tanto poco arriesgadas en su forma y contenido. Quizás por eso, por esa falta aparente de pretensiones y una honesta manera de transmitir emociones, el
dúo formado por David Molina y Antonio Jesús Moreno acaba por asentar su propuesta sin disimular las variadas fuentes de las que bebe. Entre ellas, la extinta Deneuve, anterior banda de David, de la que hereda el gusto por la crudeza y la amargura, además del excelso lirismo en los arreglos, perfecto contrapunto a su desacomplejada
y directa forma de contar historias. O el Sr. Chinarro, referente inevitable para toda una generación precisamente por esa fantástica capacidad para explorar las posibilidades del lenguaje y que, sin embargo, hasta ahora no parecía tener aprendices a la altura. Responden también a esa sabiduría popular de bar y callejón
propia de autores como Fernando Alfaro o Manuel Ferrón.

Beben, a fin de cuentas, de ese indie nacional de segunda generación que siempre utilizó el castellano para canalizar influencias anglosajonas – la cadena que lleva de Hüsker Dü a Pixies pasando por Replacements o Sonic Youth- con un marcado acento propio y una falta absoluta de prejucios, lo que les permitió primero orquestar y domar el ruído para más tarde abrazar géneros y estilos ajenos – valses, baladas, bossanovas, etc-.